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Ver versión completa : Fuertes en la fe


José Manuel Genovés
28-10-07, 20:47:18
Hola a todos.

Quiero compartir con vosotros lo que he sentido esta mañana, al seguir por la tele la ceremonia de la beatificación de los mártires marianistas, junto con tantos otros. Que es lo mismo que sentí al leer cada una de sus biografías. O al leer las biografías de Santiago Gapp, Fidel Fuidio, Carlos Eraña o Jesús Hita. En todos los casos, he recordado una frase, que gustaba de repetir nuestro fundador: “fuertes en la fe”.


Fuertes en la fe.


Los mártires no lo fueron por ser excepcionales. Fueron más bien vulgares. Nada del otro mundo. Como yo, vamos. Tenían miedo. Les costaba hablar. Hacían tonterías (eso de irse de excursión a S. Sebastián, y pasar a Hendaya…). Entonces, ¿cómo pudieron dar testimonio de Jesucristo, y morir perdonando a los que los mataban por ser cristianos…?


Fuertes en la fe.


La Biblia de Jerusalén habla de “firmes en la fe”. “Sed sobrios y velad. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente buscando a quién devorar. Resistidle firmes en la fe…” (1 P 5,8-9). Y cada vez que escucho este versículo, acude a mi memoria otro, esta vez de Isaías: “Si no os afirmáis en mí, no seréis firmes” (Is 7,9)
Esta es mi experiencia: cuando me he afirmado en Dios, toda mi vida cobra sentido. Incluso el sufrimiento. En cuanto he querido afirmarme en mis propias fuerzas, todo se ha tambaleado. El testimonio de los mártires me recuerda dónde he de afirmar mi vida.


Fuertes en la fe.


Rezo cada noche porque de verdad llegue a ser fuerte en la fe. Rezo para que mis hijos sean fuertes en la fe. Rezo para que los marianistas sean de verdad fuertes en la fe. Que la sangre de los mártires sea, de verdad, como han recordado esta mañana, semillero de nuevos cristianos. De nuevos religiosos. De nuevas religiosas. De nuevas familias que alaben a Dios. De cristianos vulgares y corrientes, como fueron los mártires, pero que sean, como fueron los mártires, fuertes en la fe.



Esto es lo que yo he sentido. Para esto me han servido las beatificaciones. Para desear parecerme a ellos. Y tú, ¿qué has sentido?



Un saludo.