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perlegrino
22-02-05, 23:46:30
Noticia extraida de: www.zenit.org


Una visión cristiana del medio ambiente



El nuevo Compendio de Doctrina Social de la Iglesia

ROMA, sábado, 19 febrero 2005 (ZENIT.org).- El nuevo Compendio de Doctrina Social de la Iglesia dedica un capítulo entero a temas medioambientales, reconociendo su creciente importancia. Los primeros números animan a los cristianos a considerar el medio ambiente con una actitud positiva, para evitar una mentalidad de desprecio y condena, y reconocer la presencia de Dios en la naturaleza.

Deberíamos ver el futuro con esperanza, recomienda el Compendio, «sostenidos por la promesa y el compromiso que Dios renueva continuamente» (No. 451). En el Antiguo Testamento vemos cómo Israel vivió su fe en un medio ambiente que era visto como don de Dios. Además, «la naturaleza, la obra de la acción creativa de Dios, no es un adversario peligroso».

El Compendio también invita a recordar el comienzo del libro del Génesis, en el que el hombre es puesto como la cima de todos los seres y Dios le confía que cuide toda la creación. «La relación del hombre con el mundo es parte constitutiva de su identidad humana. Esta relación es a su vez resultado de otra relación aún más profunda con Dios» (No. 452).

En el Nuevo Testamento Jesús hace uso de los elementos naturales en algunos de sus milagros y recuerda a los discípulos la providencia de su Padre. Luego, en su muerte y resurrección, «Jesús inaugura un mundo nuevo en el que todo le está sometido y recrea las relaciones de orden y armonía que el pecado había destruido» (No. 454).

Ciencia y tecnología

El concilio Vaticano II reconocía el progreso hecho por la ciencia y la tecnología al extender nuestro control sobre el mundo creado. Mejorar nuestras vidas de este modo está de acuerdo con la voluntad de Dios, concluían los padres conciliares. También observaban que la Iglesia no se opone al progreso científico, que es una parte de la creatividad humana dada por Dios.

Pero, añade el Compendio, «un punto central de todo uso científico y tecnológico es el respeto por los hombres y mujeres, que debe acompañarse también de la necesaria actitud de respeto por todas las criaturas vivas» (No. 459). Por lo tanto, nuestro uso de la tierra no debería ser arbitrario y es necesario que esté inspirado por un espíritu de cooperación con Dios.

Olvidar esto suele ser la causa de acciones que dañan el medio ambiente. Reducir la naturaleza a «términos mecanicistas», suele acompañarse por la falsa idea de que sus recursos son ilimitados, llevando a considerar el desarrollo en una dimensión meramente material, en la que se da el primer lugar «al hacer y tener en vez de al ser» (No. 462).

Si es necesario que evitemos el error de reducir la naturaleza a términos meramente utilitaristas, según el cual sólo es algo que hay que explotar, también es necesario que evitemos irnos al otro extremo haciéndola un valor absoluto. Una visión ecocéntrica o biocéntrica del medio ambiente cae en el error de poner a todos los seres vivos al mismo nivel, ignorando la diferencia cualitativa entre los seres humanos, basada en su dignidad de personas humanas, y otras criaturas.

La clave para evitar tales errores es mantener una visión trascendente. Actuar de modo más responsable hacia el medio ambiente resulta más fácil cuando recordamos el papel de Dios en la creación, explica el Compendio. La cultura cristiana considera las criaturas como un don de Dios, que debe cuidarse y salvaguardarse. El cuidado del medio ambiente también entra dentro de la responsabilidad de asegurar el bien común, por el que la creación se destina a todos. El Compendio también observa que tenemos una responsabilidad con las generaciones futuras.

Biotecnología

Una sección del capítulo se centra en el tema de la biotecnología. Las nuevas posibilidades ofrecidas por estas técnicas son una fuente de esperanza, pero también han levantado hostilidad y alarma. Como regla, observa el texto, la visión cristiana de la creación acepta la intervención humana, porque la naturaleza no es una suerte de objeto sagrado que debemos dejar solo.

Pero la naturaleza es también un don a usar con responsabilidad y, por lo tanto, el modificar las propiedades de los seres vivos se debe acompañar de una evaluación cuidadosa de los beneficios y riesgos de tales acciones. Además, es necesario que la biotecnología se guíe por los mismos criterios éticos que deberían orientar nuestras acciones en las esferas de la acción social y política. Y también se deben tener en cuenta los deberes de justicia y solidaridad.

En cuanto a la solidaridad, el Compendio pide «intercambios comerciales equitativos, sin la carga de injustas estipulaciones» (No. 475). En este sentido es importante ayudar a las naciones a lograr una cierta autonomía en ciencia y tecnología, transfiriéndoles el conocimiento que las ayudará en el proceso de desarrollo. La solidaridad también significa que, junto a la biotecnología, son necesarias políticas comerciales favorables para mejorar la alimentación y la salud.

El Compendio también menciona a los científicos que, estando llamados a trabajar de modo inteligente y con perseverancia para resolver los problemas de suministro de alimentos y salud, también deberían recordar que están trabajando con objetos que forman parte del patrimonio de la humanidad.

A los empresarios y agencias públicas del sector de la biotecnología, el texto les recuerda que junto a la preocupación por lograr un beneficio legítimo, deberían tener presente el bien común. Esto es especialmente aplicable en los países más pobres, y a la hora de salvaguardar el ecosistema.

Compartir los bienes

Se dedica una sección del capítulo a la cuestión de compartir los recursos de la tierra. Dios ha creado los bienes de la tierra para que sean usados por todos, observa el Compendio, y «deben ser compartidos de modo equitativo, de acuerdo a la justicia y la caridad» (No. 481). De hecho, es necesaria la cooperación internacional en temas ecológicos, puesto que suelen ser problemas a escala global.

Los problemas ecológicos suelen estar conectados con la pobreza, con gente pobre incapaz de abordar problemas como la erosión de las tierras de cultivo, debido a sus limitaciones económicas y tecnológicas. Y muchos pobres viven en suburbios urbanos, afligidos por la polución. «En tales casos el hambre y la pobreza hacen virtualmente imposible evitar una explotación intensiva y excesiva del medio ambiente» (No. 482).

La respuesta a estos problemas no es, sin embargo, políticas de control de población que no respetan la dignidad de la persona humana. El Compendio sostiene que el crecimiento demográfico es «plenamente compatible con un desarrollo integral y compartido» (No. 483). El desarrollo debería ser integral, continúa el texto, asegurando el verdadero bien de las personas.

En relación a los recursos naturales hay que considerar el destino universal de los bienes, y particularmente cuando se trata del tema del agua. El acceso inadecuado al agua potable afecta a gran número de personas y suele ser fuente de enfermedades y muerte.

Para el mundo desarrollado, el compendio ofrece algunas notas sobre los estilos de vida apropiados. A nivel individual y comunitario, se recomiendan las virtudes de la sobriedad, la templanza y la autodisciplina. Necesitamos romper con la mentalidad basada en un mero consumo, además de ser conscientes de las consecuencias ecológicas de nuestras elecciones, sostiene el texto.

El Compendio concluye su capítulo pidiendo que nuestra acción hacia la creación se caracterice por la gratitud y el aprecio. Deberíamos recordar también que el mundo revela el misterio de Dios que lo ha creado y lo sostiene. Redescubrir este significado profundo de la naturaleza no sólo nos ayuda a descubrir a Dios, sino que también es la clave para actuar de modo responsable de cara al medio ambiente.

mr Emilio
08-11-05, 23:28:20
«Decálogo católico» sobre ética y ambiente
Presentado por el Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz

ROMA, 8 de noviembre de 2005 (ZENIT.org (http://www.zenit.org/)).- En el congreso sobre «Ética y ambiente», celebrado este lunes en la Universidad Europea de Roma, se presentó un decálogo que expresa la enseñanza de la doctrina social de la Iglesia católica sobre el ambiente.

En el encuentro intervino el cardenal Renato Raffaele Martino, presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz, para constatar que «la cuestión ambiental es una manera moderna de plantear la cuestión social».

El obispo Giampaolo Crepaldi, secretario de ese mismo Consejo vaticano, resumió en un decálogo interpretativo las enseñazas contenidas en el capítulo décimo del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia. Ofrecemos a continuación una síntesis del mismo.

1) La Biblia tiene que dictar los principios morales fundamentales del designio de Dios sobre la relación entre hombre y creación.

2) Es necesario desarrollar una conciencia ecológica de responsabilidad por la creación y por la humanidad.

3) La cuestión del ambiente involucra a todo el planeta, pues es un bien colectivo.

4) Es necesario confirmar la primacía de la ética y de los derechos del hombre sobre la técnica.

5) La naturaleza no debe ser considerada como una realidad en sí misma divina, por tanto, no queda sustraída a la acción humana.

6) Los bienes de la tierra han sido creados por Dios para el bien de todos. Es necesario subrayar el destino universal de los bienes.

7) Se requiere colaborar en el desarrollo ordenado de las regiones más pobres.

8) La colaboración internacional, el derecho al desarrollo, al ambiente sano y a la paz deben ser considerados en las diferentes legislaciones.

9) Es necesario adoptar nuevos estilos de vida más sobrios.

10) Hay que ofrecer una respuesta espiritual, que no es la de la adoración de la naturaleza.
ZS05110804
:ch_monte:

ecologia y medio ambiente
07-12-05, 11:01:44
JORNADES ECOLOGIA i MEDI AMBIENT ESPAI ALTERNATIU P. V.
Alternatives a un model de societat insostenible

Dilluns 12 desembre -> 19,30 h.
Xarrada: "Sostenibilitat" Un valor i un concepte per al segle XX
* Jorge Riechmann: autor de la "Trilogia de l'autocontenció" e-*
Lloc: Saló d’Actes COL.LEGI MAJOR LLUÍS VIVES. AV. BLASCO IBÁÑEZ, 23

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Dijous 15 desembre -> 19,30 h.
Taller, Els Fems; Solucions sostenibles enfront dels perills de la incineració
Antonio Arnau, membre d`Espai Alternatiu, MRG-valencia i d'Ecologistes en Acció
Lloc: MRG- Carrer Ripalda nº 16 baix. (Darrere Mercat Mosen Sorell)

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Divendres 16 desembre--> 19,30 h.
Xarrada: Crisi Energètica (conceptes generals)
Ladislao Martínez, membre de l'àrea d'energia i canvi climàtic d'Ecologistes en Acció
Lloc: Saló d’Actes COL.LEGI MAJOR LLUÍS VIVES

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Dissabte 17 desembre
-> De 11,00 - 13,00 h. Taller, Crisi Energètica (situació sector energètic Estat espanyol),
Ladislao Martínez (EeA)
De 13,00-14,30 h.
Debat: Situació política en el País valencià i la necessitat de la construcció d'una resposta transformadora
Lloc: MRG- Carrer Ripalda nº 16 baix


Les respostes als creixents problemes ecològics no les trobaren en el camí de l'actual globalització econòmica neoliberal, el de la
privatització de la naturalesa i l'existència humana. Les alternatives estan del costat del "respecte" als cicles naturals, dels processos socialitzats de producció neta, en un ordre mundial més democràtic i igualitari on preval la dignitat de la vida.

ORGANITZA: www.espaialternatiu.org (Assistència Lliure)

Col.laboren: COL.LEGI MAJOR LLUÍS VIVES,MRG-Valencia

mr Emilio
26-04-06, 22:27:15
¡QUE NO VUELVA A SUCEDER NADA PARECIDO!

Chernóbil enseña el respeto del hombre y de la naturaleza, asegura el Papa


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 26 abril 2006 (ZENIT.org (http://www.zenit.org/)).- Al cumplirse los veinte años de la catástrofe en la central nuclear de Chernóbil (antigua Unión Soviética, hoy Ucrania), la mayor de la historia de la energía atómica, Benedicto XVI constató que la paz exige el respeto del hombre y la naturaleza.

Al final de la audiencia general de este miércoles, el Santo Padre hizo un llamamiento a los responsables de las naciones «para que con un esfuerzo conjunto se ponga toda energía al servicio de la paz, en el respeto de las exigencias del hombre y de la naturaleza».

Al dirigirse a los cincuenta mil peregrinos presentes en la plaza de San Pedro el Papa pidió seguir rezando «por las víctimas de una calamidad de una amplitud tan grande y por quienes lleven sus huellas en sus cuerpos».

Al mismo tiempo, expresó su aprecio «a las familias, a las asociaciones, a las administraciones civiles y a las comunidades cristianas que, en el transcurso de estos años, se han dedicado a acoger y curar a adultos y en especial a niños afectados por las consecuencias de aquel doloroso acontecimiento».

La central, cuya avería fue provocada por una conjunción de errores humanos, técnicos y de construcción, esparció hasta 200 toneladas de material fusible con una radiactividad equivalente a entre 100 y 500 bombas atómicas como la de Hiroshima, informa la agencia EFE.
ZS060402608

mr Emilio
22-06-06, 00:39:13
Sabes dónde tirar el aceite de las frituras hechas en casa?
Tal vez sí, pero siempre es bueno divulgar una información como
ésta.
Aunque no hagamos muchas frituras, cuando lo hacemos, tiramos
el aceite usado en el fregadero de la cocina o en algún otro sumidero,
¿verdad?
Ese es uno de los mayores errores que podemos cometer. ¿Por qué lo hacemos?
Simplemente porque no hay nadie que nos explique cómo hacerlo
de forma adecuada.
Siendo así, lo mejor que podemos hacer o recomendar, es el
colocar el aceite
usado en alguna de esas botellas de plástico de refresco,
cerrarlas y colocarla luego en la basura normal.
UN LITRO DE ACEITE CONTAMINA CERCA DE UN MILLÓN DE LITROS DE
AGUA.
Cantidad suficiente para el consumo de agua de una persona
durante
14 años.
Si decides reenviar esto a tus amigos, el medio ambiente
quedará
muy
agradecido. Al final, es bueno para todos.

mr Emilio
27-10-06, 11:48:38
La Santa Sede pide en la ONU una «conversión ecológica»

Para que pueda tener lugar un desarrollo sostenible

NEW YORK, jueves, 26 de octubre 2006 (ZENIT.org (http://www.zenit.org/)).- La Santa Sede ha afirmado ante las Naciones Unidas que es necesaria una «conversión ecológica» para que pueda tener lugar un desarrollo sostenible.

Así lo expresó el arzobispo Celestino Migliore, nuncio apostólico y observador permanente del Vaticano ante la ONU, al tomar la palabra este miércoles ante el comité de la Asamblea General que discutía sobre desarrollo sostenible y ambiente.

«Si queremos hacer del desarrollo sostenible una realidad arraigada a largo plazo tenemos que crear una economía realmente sostenible», comenzó diciendo el representante papal.

«Incluso en el contexto de su rápida transición y mutación, nuestra economía sigue basándose fundamentalmente en su relación con la naturaleza --observó--. Su sustrato indispensable es representado por el suelo, por el agua y por el clima y queda cada vez más claro que si estos sistemas de apoyo a la vida en el mundo quedan irreparablemente dañados o destruidos, no se dará una economía viable para ninguno de nosotros».

Por tanto, «en vez de ser consideradas como externas o marginales para la economía, las preocupaciones ambientales tienen que ser comprendidas por quienes tienen capacidad de tomar decisiones políticas como el fundamento sobre el que se basan todas las actividades económicas, y también las humanas».

Por ello, observó, «las consecuencias ambientales de nuestra actividad económica se encuentran ahora entre las principales prioridades mundiales».

La cuestión del ambiente, siguió explicando el nuncio apostólico, no es «sólo un problema ético y científico importante, sino también un problema político y económico, así como la manzana de la discordia en el proceso de globalización en general».

«Significa no sólo integrar el desarrollo sostenible en programas para la reducción de la pobreza y el desarrollo, sino también reflexionar sobre las preocupaciones y problemas ambientales en las estrategias de seguridad, y en cuestiones de desarrollo y humanitarias a nivel nacional, regional e internacional».

«En una palabra, el mundo necesita a una conversión ecológica para examinar críticamente los actuales modelos de pensamiento, así como los de producción y consumo», propuso.

Para el arzobispo se necesitan «serias inversiones públicas en las tecnologías limpias» para «disminuir cuanto antes posible el impacto de la contaminación atmosférica y marina», antes de que «el equilibrio ecológico quede arruinado por la negligencia culpable».

El arzobispo recordó que para las Naciones Unidas 2006 es el Año Internacional de los Desiertos y la Desertización, fenómeno éste último que junto a la sequía «afecta ahora a más de una persona de cada seis en el mundo».

«La comunidad internacional tiene que adoptar medidas concretas para invertir este alarmante fenómeno a través de respuestas internacionalmente coordinadas», propuso el representante vaticano.
ZS06102602