nanosm
06-02-08, 09:29:11
Enrique Barbudo, religioso marianista, me pide que cuelgue en un foro esta propuesta, que espero tenga muchos seguidores.
SEGUIR A JESUCRISTO POR LAS HUELLAS DEL PADRE SEVERIANO
1 – El padre Severiano ha sido un regalo de Dios para el Chaco y para la Compañía de María. Y Dios Padre nos habla a través de su vida en este cambio de época que vive la humanidad.
2 – Hay algo que me ronda por la cabeza. Severiano ha sido un regalo de Dios para la diócesis de San Roque, pero sobre todo ha sido una gracia de Dios muy fuerte que nos interpela a los marianistas, pues nos ha marcado caminos de exigencias y de alegría para nuestra vida religiosa, como don de Dios a la Iglesia. Quisiera que esta vida y espíritu de Severiano nos ayudara a descubrir y vivir nuestra vida religiosa con una mayor generosidad. Es fácil y hermoso decir muchas cosas ante la realidad de su paso a estar con el Padre, pero podemos dejar pasar esta espiritualidad, que vivió Severiano, en su fidelidad al seguimiento de Jesús. Necesitamos descubrir que todo esto debería ser algo normal en nuestra vida religiosa, que hoy puede estar bastante aburguesada y atrapada por los criterios del mundo. El Señor a través de Severiano nos indica un camino de renovación de la vida religiosa, muy sencillo, muy simple y muy evangélico. Y también muy mariano: que unos pobres y gastados viejos nos enterremos en medio de los excluidos, de los que no valen en nuestro mundo, de los que no sirven, porque creemos más en el Poder y la Misericordia de nuestro Dios, que en nuestras fuerzas. Y queremos anunciar con nuestras vidas, como último servicio de nuestra vida al Señor, que el Amor de Dios es posible y es inmenso. Y ponemos nuestra confianza en El, al mismo tiempo que queremos hacerlo con gran humildad, porque sabemos que la fuerza no está en nosotros, sino en Jesús, vivo y resucitado, hijo de María, que nos llamó a vivir en intimidad con El para poder anunciarlo a todos los pueblos.
3 - Mi propuesta es que los marianistas no desviemos de taquito la gracia de Dios que nos ha sido dada con Severiano. Es decir que un grupo de varios marianistas, mayores de sesenta años, decidiéramos seguir a Jesucristo en el Chaco al estilo de Severiano, con mucha humildad, pero con la audacia de quienes han descubierto que el Señor está con nosotros.
4 - Esto supondría ver e invitar a quienes querrían vivir esta realidad de encarnarse en el Chaco, sabiendo que es un clima duro, viviendo con los excluidos de la Argentina, y en un esfuerzo de desapego personal que os ayude a crecer en la realidad de vivir la presencia del Señor y de María, en toda la radicalidad de los consejos evangélicos. Estamos en un cambio de época. Y se habla mucho de vino nuevo en odres nuevos, de la nueva vida religiosa, pero seguimos con más de lo mismo, hablando demasiado, tratando de salvar las obras con unas pobres empresas de educación, y dejando que se muera la vida religiosa marianista. Como nos dice Aparecida: “Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo sucede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad. A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.” Nos podemos convertir fácilmente en unos mediocres administradores de unas pobres empresas con baño superficial espiritual, y no ser pastores del pueblo de Dios. Fácilmente los viejos aceptamos vivir en jaulas doradas, disfrutando del descanso merecido, porque nos falta el fuego del Espíritu, que nos lleve a vivir con alegría el sentido profético de la vida religiosa hasta el último suspiro de nuestra vida. Y ya en el atardecer de ella, donde al sentirnos más débiles y donde las fuerzas nos fallan nos ayudará a entrar y descubrir, que somos unos pobres siervos en manos del Señor.
5 – Todo esto es un sueño, pero es posible. Una comunidad de viejos profundamente contemplativa, que se prepara al encuentro con su Señor
descendiendo a las moradas de la marginación, y siendo verdaderamente misionera, juntando el estilo de Jesús en Nazaret y de Jesús en su Vida Pública. Una comunidad de viejos, capaz de vivir una vida de sana pobreza y abierta a todos aquellos que quisieran venir a compartir con nosotros: voluntarios, vivir un retiro a partir de la realidad de exclusión, vocacionables, pasar unos días con nosotros simplemente, un taller de pastoral o de oración,... Una comunidad que presente la riqueza de seguir a Jesús en la vida religiosa, y en medio de los excluidos. Y seguir a un Jesús virgen, pobre y obediente. Pasar por la alegría de decirle a nuestro mundo, donde lo importante es el dinero, el placer y el poder, que lo importante es la persona humana, hija de Dios, tratando de ser, en nuestra pobreza, una presencia que anuncia que el amor de Dios es posible. Una comunidad de viejos donde tendremos que renunciar a nuestras picardías, a nuestros miedos, a nuestras comodidades, a nuestras seguridades. Entrar en la aventura del Reino de los Cielos, porque creemos en la fuerza del Espíritu y la presencia de Jesús. Todo esto purificará nuestra fe, nos hará entrar en la alegría de la esperanza, y podremos ser un poco presencia del amor de Dios, que se traduce en caridad. Es una locura linda, que unos viejos se resistan a descansar porque el Reino de los Cielos nos urge. Y contentos y alegres de ser viejos queremos gritar, como sea, que Cristo Jesús es el Señor, que María es nuestra Madre, que todos somos hermanos. Que ha merecido la pena pasar la vida como hijos de María, y ya en esta última etapa de nuestra vida disfrutar de la alegría de haber intentado seguir a Jesucristo, Hijo de Dios, hecho Hijo de María para la salvación de los hombres, tratando de seguirlo con una mayor radicalidad.
6 - Este sería el mejor homenaje a la gracia de Dios, que nos ha sido dada en Severiano. Sólo podremos ofrecer unos viejos, y “hasta que duren”. Si quisiera acompañarnos algún jóven sería bien recibido. Severiano entró en el Impenetrable a los 72 años y duró. No va a ser fácil. Tal vez habrá que asegurar algunos puntos. Sería necesario un lugar donde permanecer la comunidad de viejos, donde poder retirarse a descansar y a compartir. Severiano tenía a Monte Quemado, y ahora no estamos. Conozco la zona por haber estado 22 años en Monte Quemado, al menos en la diócesis de Añatuya el proceso de la marcha del campo a la ciudad es grande, hay parajes donde había 30 familias y ahora quedan escasamente cuatro. Uno sueña con tres sacerdotes marianistas viejos, y algún hermano, pero con espíritu de Severiano, que desde el Cielo nos lo dará, con centro en El Sauzalito. Atender toda la zona que atendía Severiano con giras normales y volcando también la acción a la parroquia de Sauzalito, y que sería el lugar donde encontrarse, para rezar juntos, descansar y vivir la comunidad. Una comunidad generosa que nos dispersa para anunciar el Reino y nos une para agradecer. Igualmente un lugar donde podamos recibir a los que quieran compartir con nosotros. Todo esto es un sueño, pero los sueños pueden hacerse realidad.
Enrique Barbudo
Colegio San Agustín
Edisón, 1.151
B 6.500 Nueve de Julio
Provincia de Buenos Aires
Correo electrónico: enriquebarbu@hotmail.com (enriquebarbu@hotmail.com)
SEGUIR A JESUCRISTO POR LAS HUELLAS DEL PADRE SEVERIANO
1 – El padre Severiano ha sido un regalo de Dios para el Chaco y para la Compañía de María. Y Dios Padre nos habla a través de su vida en este cambio de época que vive la humanidad.
2 – Hay algo que me ronda por la cabeza. Severiano ha sido un regalo de Dios para la diócesis de San Roque, pero sobre todo ha sido una gracia de Dios muy fuerte que nos interpela a los marianistas, pues nos ha marcado caminos de exigencias y de alegría para nuestra vida religiosa, como don de Dios a la Iglesia. Quisiera que esta vida y espíritu de Severiano nos ayudara a descubrir y vivir nuestra vida religiosa con una mayor generosidad. Es fácil y hermoso decir muchas cosas ante la realidad de su paso a estar con el Padre, pero podemos dejar pasar esta espiritualidad, que vivió Severiano, en su fidelidad al seguimiento de Jesús. Necesitamos descubrir que todo esto debería ser algo normal en nuestra vida religiosa, que hoy puede estar bastante aburguesada y atrapada por los criterios del mundo. El Señor a través de Severiano nos indica un camino de renovación de la vida religiosa, muy sencillo, muy simple y muy evangélico. Y también muy mariano: que unos pobres y gastados viejos nos enterremos en medio de los excluidos, de los que no valen en nuestro mundo, de los que no sirven, porque creemos más en el Poder y la Misericordia de nuestro Dios, que en nuestras fuerzas. Y queremos anunciar con nuestras vidas, como último servicio de nuestra vida al Señor, que el Amor de Dios es posible y es inmenso. Y ponemos nuestra confianza en El, al mismo tiempo que queremos hacerlo con gran humildad, porque sabemos que la fuerza no está en nosotros, sino en Jesús, vivo y resucitado, hijo de María, que nos llamó a vivir en intimidad con El para poder anunciarlo a todos los pueblos.
3 - Mi propuesta es que los marianistas no desviemos de taquito la gracia de Dios que nos ha sido dada con Severiano. Es decir que un grupo de varios marianistas, mayores de sesenta años, decidiéramos seguir a Jesucristo en el Chaco al estilo de Severiano, con mucha humildad, pero con la audacia de quienes han descubierto que el Señor está con nosotros.
4 - Esto supondría ver e invitar a quienes querrían vivir esta realidad de encarnarse en el Chaco, sabiendo que es un clima duro, viviendo con los excluidos de la Argentina, y en un esfuerzo de desapego personal que os ayude a crecer en la realidad de vivir la presencia del Señor y de María, en toda la radicalidad de los consejos evangélicos. Estamos en un cambio de época. Y se habla mucho de vino nuevo en odres nuevos, de la nueva vida religiosa, pero seguimos con más de lo mismo, hablando demasiado, tratando de salvar las obras con unas pobres empresas de educación, y dejando que se muera la vida religiosa marianista. Como nos dice Aparecida: “Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo sucede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando en mezquindad. A todos nos toca recomenzar desde Cristo, reconociendo que no se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva.” Nos podemos convertir fácilmente en unos mediocres administradores de unas pobres empresas con baño superficial espiritual, y no ser pastores del pueblo de Dios. Fácilmente los viejos aceptamos vivir en jaulas doradas, disfrutando del descanso merecido, porque nos falta el fuego del Espíritu, que nos lleve a vivir con alegría el sentido profético de la vida religiosa hasta el último suspiro de nuestra vida. Y ya en el atardecer de ella, donde al sentirnos más débiles y donde las fuerzas nos fallan nos ayudará a entrar y descubrir, que somos unos pobres siervos en manos del Señor.
5 – Todo esto es un sueño, pero es posible. Una comunidad de viejos profundamente contemplativa, que se prepara al encuentro con su Señor
descendiendo a las moradas de la marginación, y siendo verdaderamente misionera, juntando el estilo de Jesús en Nazaret y de Jesús en su Vida Pública. Una comunidad de viejos, capaz de vivir una vida de sana pobreza y abierta a todos aquellos que quisieran venir a compartir con nosotros: voluntarios, vivir un retiro a partir de la realidad de exclusión, vocacionables, pasar unos días con nosotros simplemente, un taller de pastoral o de oración,... Una comunidad que presente la riqueza de seguir a Jesús en la vida religiosa, y en medio de los excluidos. Y seguir a un Jesús virgen, pobre y obediente. Pasar por la alegría de decirle a nuestro mundo, donde lo importante es el dinero, el placer y el poder, que lo importante es la persona humana, hija de Dios, tratando de ser, en nuestra pobreza, una presencia que anuncia que el amor de Dios es posible. Una comunidad de viejos donde tendremos que renunciar a nuestras picardías, a nuestros miedos, a nuestras comodidades, a nuestras seguridades. Entrar en la aventura del Reino de los Cielos, porque creemos en la fuerza del Espíritu y la presencia de Jesús. Todo esto purificará nuestra fe, nos hará entrar en la alegría de la esperanza, y podremos ser un poco presencia del amor de Dios, que se traduce en caridad. Es una locura linda, que unos viejos se resistan a descansar porque el Reino de los Cielos nos urge. Y contentos y alegres de ser viejos queremos gritar, como sea, que Cristo Jesús es el Señor, que María es nuestra Madre, que todos somos hermanos. Que ha merecido la pena pasar la vida como hijos de María, y ya en esta última etapa de nuestra vida disfrutar de la alegría de haber intentado seguir a Jesucristo, Hijo de Dios, hecho Hijo de María para la salvación de los hombres, tratando de seguirlo con una mayor radicalidad.
6 - Este sería el mejor homenaje a la gracia de Dios, que nos ha sido dada en Severiano. Sólo podremos ofrecer unos viejos, y “hasta que duren”. Si quisiera acompañarnos algún jóven sería bien recibido. Severiano entró en el Impenetrable a los 72 años y duró. No va a ser fácil. Tal vez habrá que asegurar algunos puntos. Sería necesario un lugar donde permanecer la comunidad de viejos, donde poder retirarse a descansar y a compartir. Severiano tenía a Monte Quemado, y ahora no estamos. Conozco la zona por haber estado 22 años en Monte Quemado, al menos en la diócesis de Añatuya el proceso de la marcha del campo a la ciudad es grande, hay parajes donde había 30 familias y ahora quedan escasamente cuatro. Uno sueña con tres sacerdotes marianistas viejos, y algún hermano, pero con espíritu de Severiano, que desde el Cielo nos lo dará, con centro en El Sauzalito. Atender toda la zona que atendía Severiano con giras normales y volcando también la acción a la parroquia de Sauzalito, y que sería el lugar donde encontrarse, para rezar juntos, descansar y vivir la comunidad. Una comunidad generosa que nos dispersa para anunciar el Reino y nos une para agradecer. Igualmente un lugar donde podamos recibir a los que quieran compartir con nosotros. Todo esto es un sueño, pero los sueños pueden hacerse realidad.
Enrique Barbudo
Colegio San Agustín
Edisón, 1.151
B 6.500 Nueve de Julio
Provincia de Buenos Aires
Correo electrónico: enriquebarbu@hotmail.com (enriquebarbu@hotmail.com)