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www.marianistas.org/homiliadominical ¿Deseas recibir la homilía dominical en tu e-mail? ¡Suscríbete gratuitamente! ¡Pincha aquí! Lorenzo Amigo, sacerdote marianista de la Provincia de Madrid, y actual rector del Seminario Chaminade en Roma, comienza a ofrecernos su homilía de los domingos y días de fiesta en la Iglesia de Vía Latina, 22 en la Casa General de los religiosos marianistas. Comenzamos ofreciendo la homilía de la Misa del Gallo, en esta noche de navidad. HOY OS HA NACIDO UN SALVADOR Son muchos los que esperan que la lotería o un golpe de suerte les cambie sus vidas. Otros, en cambio, decepcionados por las esperanzas no realizadas, ya no esperan nada estas Navidades. Tratan de disfrutar lo mejor posible el presente. Hay, sin embargo algunos, los verdaderos creyentes, que no se resignan a una felicidad basada únicamente en los bienes de consumo. Sueñan con una vida de mayor calidad, más humana, no sólo para ellos sino también para los demás. Para todos los que mantienen viva la esperanza de un futuro mejor, el mensaje de la Navidad constituye la gran noticia, la buena noticia: hoy os ha nacido un Salvador. La Navidad no es, pues, un recuerdo nostálgico de algo que ocurrió una vez en el pasado y que ahora recordamos sentimentalmente poniendo el belén con el niño, los pastorcillos, los peces y las ovejitas. Todos, sin duda, llevamos con nosotros nuestro niño que necesita el calor familiar, ser amado y mimado. Pero la Navidad no puede ser sólo sentimentalismo de unos días. Tenemos que acercarnos al misterio de Dios a partir de la luz de la Pascua del Señor Resucitado, es decir, como creyentes que han visto sus vidas transformadas por el encuentro con el Señor. Por eso el P. Chaminade consideraba el misterio de la encarnación no como algo que ocurrió en el pasado, sino como una realidad actual. Hoy, en mí, Jesús tiene que nacer, por obra del Espíritu Santo, de María Virgen. En efecto, no hay otro Jesús. A Jesús no lo podemos separar de la persona de María y del Espíritu. Son ellos los que forman a Jesús en nosotros, los que nos transforman en Jesús. Aparentemente, hoy como ayer, la historia parece determinada por los poderosos de este mundo, que controlan la vida de todos y deciden sobre nuestro futuro. Los demás apenas contamos para poder expresar nuestros deseos. Los libros de historia que hemos estudiados hablaban de reyes, batallas, y personajes famosos en el mundo de la cultura y del arte. En ellos no hay lugar para el pueblo llano. El proyecto de Dios, en cambio, es muy distinto. Para El, son los sencillos, como José, María y los pastores, que no aparecen en nuestros libros de historia, los que hacen la historia, esta historia de salvación. Todos soñamos con una organización del mundo mucho más participativa, que respete los derechos de todos los pueblos. La salvación, la ruptura de nuestros límites y cadenas, nos ha venido, no de la fuerza de un héroe libertador, sino de la entrega de Jesús a favor de nosotros. Dios se hizo niño para tener un rostro de hombre, para compartir nuestra aventura humana, para amar como hombre, sufrir como hombre e indicarnos el verdadero camino de la felicidad y la salvación. La salvación nos viene a través de un niño que reposa en un pesebre. Es en la debilidad humana del niño, de los pastores, donde brilla la salvación de Dios. Dios no es un ser omnipotente, infinito e inmutable, alejado de todo lo humano, sino que es uno de nosotros, solidario con nuestra historia de sufrimiento, confiado a los cuidados de los hombres. Es el mendigo de amor que llama a nuestras puertas. Dios se hace hombre para que el hombre pueda entrar en la intimidad de Dios. La vida del hombre ha quedado transformada por la encarnación de Dios. Jesús es verdaderamente el centro y la meta de la historia humana. Una historia marcada sobre todo por la búsqueda de la libertad frente a todas las esclavitudes que no permiten realizar la vocación de hijos de Dios. La meta de la historia es el hombre en plenitud, el hombre tal como ha sido realizado en la persona de Jesús, es decir de manera divina. Dios toma mi debilidad para darme su gloria. Acojamos con fe a Jesús. Como los pastores dejémonos inundar de alegría y vayamos al encuentro de Jesús. Lo encontraremos con María su Madre. Que la eucaristía nos lleve a realizar este encuentro con la carne de Jesús, que es la carne de María, una carne que él tomó para la vida del mundo.
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Rafa Iglesias, religioso marianista Y yo religioso marianista, ¿por qué no? Vocación Última modificación: Álex, el 05-01-05 a las 11:21:03. |
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