"Le agradeceré, querido hijo, que si usted percibe algo negativo en mi manera de obrar, me lo haga saber. Toda edad es buena pra recibir buenas advertencias y adquirir experiencia."
Este es nuestro Guillermo José en la escuela de la humildad y la sencillez. Tiene 70 años. Esta al origen de muchísimos proyectos apostólicos. Un maestro de vida y oración, un grandísimo misionero que ha dejado su vida en la obra de alentar la fe en los corazones. Y sin embargo, al tomar papel, pluma y tinta, escribe a su primer discípulo, Juan Bautista Lalanne dispuesto a ser corregido, a seguir aprendiendo, a la escucha de los demás, porque en la aventura de ser hombre y cristiano nunca se termina de aprender.
Saborea las palabras del joven anciano, y deja que tu corazón sea capaz de dejarse educar, enseñar, corregir, por aquellos que independientemente de su edad y condición, se dirigen a nosotros, y nos reflejan nuestro propio rostro.
Palabras de Chaminade a Lalanne en su carta de 16 de noviembre de 1830. Palabras de padre a hijo querido. Del fundador al primer religioso marianista.
Palabras que tienen mucho de abajamiento, de inclinarse, de mirar desde abajo, como hizo el Maestro, haciéndose hombre, uno de tantos.